La décima carta de la baraja de Tarot es La Rueda de la Fortuna. Una de las composiciones más complejas hasta el momento.
El elemento central es una rueda o rueda de la fortuna, donde donde un mono sube y otro baja, en el caso de mi versión, lo he combinado con la alternativa de hombre con cabeza de lobo es el que sube y una serpiente es la que baja. Representan, respectivamente, dos de los tres estados de Suerte: Progreso (el que sube) y decadencia (el que baja).
Encima de la rueda hay un mono con una espada recargada sobre el hombro apuntando al cielo; esta representa el tercer estado de Suerte: La riqueza. Así que en mi versión hay tres monos, porque solo hay algo mejor que una composición con un mono y es una composición con tres monos.La rueda tiene una manivela y tiene dibujada las letras T, A, R, O o las letras del alfabeto judío que forman las letras de Yahve y en círculos más interiores los símbolos del mercurio, el azufre y otros dos, elementos alquímicos por naturaleza.




