|
Mientras escribo suena Ave Plague de King Plague
Hola;
Espero que estés bien, muy bien o, al menos, mejor que desde mi última carta.
(Me voy a poner un poco intensito, porque son cosas que me rondan ahora mismo en la cabeza, así que si quieres, puedes pasar directamente a las recomendaciones XD)
Llevo rumiando esta frase de David Lynch estos últimos días, que puede resumir mi estado de ánimo :
"Algún día la tristeza desaparecerá, pero no creo que hoy sea ese día".
Supongo que será consecuencia de vivir un un momento en el que pensar en el futuro ya no es un refugio y el presente es desalentador. Es lo que tiene vivir en un sistema roto y deshumanizado que ha llevado a las últimas consecuencias una máxima: la de "divide y vencerás".
Y ha tenido éxito total en ello. Qué bien lo han hecho, que listos son.
El individualismo nos ha llevado a la desconexión total unos con otros, a ignorar ese concepto tan abstracto como es "el bien común", a diluir lo colectivo, el sentido de comunidad. Nos han inculcado que el grito de guerra sea "sálvese quién pueda".
Sí, ahora más que nunca, somos las dos ratas peleando por un churro con música de Linkin Park.
Y aún así, tenemos el deber y la obligación de ser optimistas. No desde una mentalidad delulu ni un positivismo rancio. Es puro pragmatismo. Es porque no nos queda otra, igual que al conejo Quinto y su grupo no les quedó más remedio que seguir adelante en el maravilloso libro (del cual ya te hablé en otra carta) La Colina de Watership .
A lo mejor Dua Lipa no estaba equivocada llamando a un disco Optimismo Radical. El futuro no nos va a dejar más opciones que la de reconectar con nuestro entorno, buscar conexiones auténticas y encontrar arraigos, anclas emocionales, vitales y morales.
Por supuesto que esto no es algo que sucederá mágicamente, seguiremos haciendo malabares para sobrellevar nuestras vidas mientras el sistema hace lo posible por pasarnos por encima con una apisonadora. No creo que haya sido nunca de otra manera, por otra parte.
El arte para mí siempre ha sido una de esas anclas. Una manera de conectar con otros, de compartir, de dar sentido al mundo y hacerse preguntas. Porque las preguntas siempre han sido lo importante. Las respuestas cambian, fluctúan. Y por eso creo que es importante que sigamos haciendo, compartiendo y experimentando el arte. Y de ahí que defienda con uñas y dientes lo que hacen personas para otras personas.
Por otra parte, no sé que piensas tú al respecto, pero a mí pensar en pequeño (no siempre me sale) me sienta muy bien y me ayuda bastante en este proceso de intentar no verme devorado por este monstruo. Me da menos sensación de impotencia. Me cuesta mucho dejar de querer tener control por todo, y hacerlo (cuando se consigue, que no es nada fácil) es muy liberador.
Partiendo de la base de que no podemos controlar nada (qué difícil y frustrante es aceptarlo), al menos pensando en pequeño parece todo menos desbordado, menos aguja en un pajar.
Pero para pensar en pequeño tenemos que rebajar (incluso anular) expectativas y ambiciones (otra cosa que cuesta un huevo). Porque resulta que nos bombardean todo el día con lo contrario. Con ser el mejor, con ser único (pero también a estar totalmente integrado y no ser nota discordante). Con llegar a metas. Con estar arriba, sea lo que sea eso.
Y así, no se puede. Triunfar, ser el mejor, ganar más, superar al de enfrente y tomar la vida como una competición sin sentido nos hace más productivos. Y ser productivos, a no ser que sea para curar el cáncer, solo beneficia a unos pocos. Siempre ha sido así.
Anular expectativas implica ser muy consciente del aquí y del ahora. Y precisamente, volviendo al principio, ignorar el futuro. También minimizar el pasado.
Hoy llueve. el cielo es de un gris oscuro y la luz brilla por su ausencia. En estos días, curiosamente, estoy más optimista que en los días soleados e inmaculados.
Y ¿por qué? Pues porque no me queda otra.
Ni a ti tampoco. |