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microrrelato

#53

By 22 febrero, 2021junio 10th, 2021No Comments

Otra noche más. Otra noche con la carpa medio vacía. Llevaba varias temporadas girando con aquella feria ambulante, en una carpa que compartía con funambulistas, un forzudo, enanos payasos y que ni siquiera se merecía llamarse circo. Hacía tiempo que necesitaba algo más que un trago para salir al escenario. Quedaban muy lejos las noches de teatros a rebosar y de estallido de ovaciones, cuando su nombre coronaba marquesinas y sus números de ilusionismo dejaban asombrados a toda clase de público. Ahora solo tenía una decena de paletos que habían venido a mear en las esquinas o a dormir la mona.

Y su pobre ayudante. 22 años y cree realmente que es el inicio de una carrera estelar en el mundo del espectáculo. Dejó su pueblo cegada por las ilusiones. Qué poco quedaría, pensaba, para que vea la triste realidad de la miserable vida que le espera.

Acompañó a la chica hasta la caja y la introdujo, intentando dignificar aquella patética actuación. El viejo truco de la desaparición. Hasta el doble fondo empezaba a desgastarse y hasta un borracho de aquellos se daría cuenta del truco.

Cerró la caja y la giró varias veces, con total desgana. Golpeó con ella la varita con cierta teatralidad y la abrió, despacio. No había nada, aparentemente, en su interior. Volvió a cerrarla y cuando volvió a abrirla para que su ayudante saliera como gran colofón, nada ocurrió. La caja estaba vacía.

Varias horas después, seguía sin entender lo que había ocurrido. La policía lo llevó detenido hasta la comisaría del pueblo, pero no pudo explicar cómo la chica había desaparecido de aquella caja y de aquella carpa.

La policía nunca halló explicación a este suceso.

El cuerpo de la joven apareció 5 años después, sin ningún signo de violencia o descomposición tumbada en una cama de una tienda de muebles. Los dueños encontraron el cadáver al abrir el establecimiento. No había signos de violencia en el cuerpo, y al identificarlo, vieron que era la chica que había desaparecido casi 500 km de allí, vestida con la misma ropa.

El ilusionista murió, poco tiempo después de la desaparición, alcoholizado, sin llegar nunca a explicarse lo que había sucedido aquella noche.

 

Para más información sobre este misterio, consulta el microrrelato #28. 

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