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microrrelato

#365

By 31 diciembre, 2021No Comments

–¿Dónde dices que apareció?–dijo el comisario Martinez sin dejar de mirar al niño que estaba sentado en su despacho, mirando al infinito con rostro inexpresivo.

–Caminaba desorientado por la carretera de entrada al pueblo. Dice que se llama Juan Fernandez Sanchez y que tiene 10 años–respondió el agente que estaba junto a Martinez mientras ojeaba una ficha policial.

–Es imposible–respondió Martinez para sí mismo, en voz muy baja. Él también parecía ausente. Caminó hacia su despacho y entró sin hacer apenas ruido, como no queriendo sacar al niño de su letargo. Se agachó y le miró a los ojos.

–¿Te llamas Juan?–Le preguntó, de la manera más tranquila que pudo. No pudo evitar tragar saliva.

–Sí–respondió, lacónico, Juan, saliendo de su ensimismamiento. Tenía ojeras violáceas bajo los ojos.

–¿Cómo se llaman tus padres, Juan?–inquirió Martinez, en tono sosegado.

–Pedro y Loli–respondió Juan. Agachó la mirada, apretando los ojos para reprimir el llanto.

–Ya, entiendo–Martinez o tuvo que hacer auténticos esfuerzos para no saltar como si tuviera un resorte. Lo miró como si viera a un fantasma.

Era imposible. Aquel niño había desaparecido hacía 20 años tal día como aquel, nochevieja. Ocurrió en la plaza del pueblo, durante las campanadas. Cuando cesaron, el niño ya no estaba allí. Nunca se pudo explicar aquel suceso. Él mismo se encargó del caso. Todavía no era comisario. Tenía el rostro de aquel niño que ahora lo miraba, asustado, grabado a fuego.

–Fue culpa mía –Juan empezó a hablar como si un torrente saliera de una presa desbordada, con la voz quebrada–. Lo pedí como deseo de año nuevo, durante las campanadas y se cumplió. Y luego, cuando intenté volver, no pude. Estaba todo lleno de niebla. Y vi cómo me buscaban mis padres, pero ellos no me veían a mí. Y también lo vi a usted. Y grité, pero no me escucharon.

Juan ahora lloraba. Martinez no pudo reprimir el abrazarlo. Martinez salió de su despacho, con una expresión grave y preocupada en el rostro.

–¿Podéis conseguirme el teléfono de Pedro Fernandez? O el de Dolores Sanchez. Ella trabaja en el ayuntamiento. Tengo que hablar con ellos urgentemente.

 

Para saber más sobre este caso, deberías leer el relato #1 si no lo has hecho ya. 

 

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