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microrrelato

#345

By 11 diciembre, 2021No Comments

🙂 fue la primera niña en ser oficialmente llamada con un emoticono y no con un nombre al uso. Fue un caso bastante mediático porque hasta ese momento la legislación no permitía el registrar legalmente a un niño o niña con un emoticono. Por tanto, en el documento de identidad de  🙂  aparecía 🙂 como su nombre. Los padres se sentían bastante orgullosos de este hito. ¡Estaban tan felices por ser tan originales! ¡Eran parte de la historia!

Pero el problema no tardó en llegar ¿Cómo pronunciar su nombre para referirse a ella oralmente? Escrito no había mucho problema (aunque había que intentar evitar el incluir emoticonos en una conversación al hablar de ella o con ella, para evitar confusiones). Los padres pensaron que una solución sería que su nombre, pronunciado, fuera el código del emoticono, en este caso “&#128512”. Pero no parecía muy práctico, era terrible de pronunciar y aún más terrible de recordar.

“Smiling Face” parecía un poco frío.

Así que empezaron a llamarla simplemente “Smile”.

Y Smile creció y claro está que todo el mundo la llamaba así. Pero a veces, alguna gente al referirse a ella por escrito, escribían “Smile” en vez de poner su nombre real, que era :-). Incluso ella misma empezó a definirse como “Smile” y no como :-).

Era más cómodo, le ahorraba explicaciones y evitaba la conversación de siempre:

–¿Te llamas como un emoticono?

–No, mi nombre es un emoticono, que es distinto.

–¿Tus padres son hippies o algo así?

Al final estaba un poco hastiada de todo aquello. Así que cuando alcanzó la mayoría de edad, 🙂 cambió su nombre oficialmente a Smile.

Cuando le preguntaron el porqué de esta decisión, Smile respondió:

–Yo no tengo la culpa de que mis padres sean idiotas.

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