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microrrelato

#314

By 10 noviembre, 2021noviembre 30th, 2021No Comments

La casa había sido una auténtica ganga. Tres plantas, más de 200 metros cuadrados por planta, patio interior y exterior, piscina (muy vieja, al igual que el resto de la casa, necesitaba una reforma integral). Sí, sabía todas las oscuras historias que rodeaban a la casa, pero la verdad es que era algo que le daba igual. Lo peor que podría pasar es que viera ¿fantasmas? Por ese precio, como si salía sangre de la ducha todas las noches. Que sí, sabía que la dueña se había suicidado y tiempo antes, su marido. “La casa de los ahorcados”, la llamaban. Gente rara, parece ser ¿y quién no lo es? Era gente que vivía aislada. No tenían buena fama por aquella zona pero la verdad es que a él todo eso le daba igual. Pero parecía que todas aquellas historias pesaban mucho allí y nadie parecía interesado en habitarla.

Los trabajos de rehabilitación comenzaron pronto. Comenzaron por el patio interior, donde la maleza crecía sin control, devorándolo todo a su paso. También los trabajos terminaron pronto. Justo cuando encontraron los primeros huesos. Y luego vinieron los forenses y sacaron más. Muchos más. No podían saber la cantidad de cuerpos que habían sido enterrados allí. Lo que sí se podía saber con seguridad era que todos los cuerpos pertenecían a niños de no más de 10 años.

La casa había sido una auténtica ganga. Ahora ya no. Ahora era como tener un tumor en el pulmón.

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