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microrrelato

#244

By 1 septiembre, 2021noviembre 30th, 2021No Comments

Si me hace otra pregunta más sobre la puta serie, explotaré. Me levantaré, me dirigiré a este estúpido presentador y le haré tragar su estúpida risa junto a los dientes.

Fue hace, ¿25 años? ni siquiera recuerdo cuando acabó el show, solo recuerdo la sensación de quitarte una especie de tumor del cuerpo. Pero fui tan iluso que creí que aquello acabaría ahí y podría seguir con mi carrera, pero no. Hay éxitos que te elevan y otros que te condenan. Yo soy de los del segundo grupo. Creo que no ha habido ni un solo puto día desde entonces en el que alguien no me haya hecho referencia o me haya preguntado por la serie. Era solo una estúpida sitcom, joder. Risas enlatadas, chistes malos, decorados de casa enorme de cartón piedra y un personaje, el mío, con una frase recurrente. Ni siquiera disfruté aquellos años porque me los pasé borracho o colgado. Tenía la lucidez justa para decir mis frases. Hubo capítulos en los que apenas me mantenía en pie. Necesitaba estar en otra parte cuando estaba metido en ello y cuando terminó, estaba más metido en ello que antes porque nadie deja que olvide todo aquello. Que pase página. Simplemente, no me lo permiten.

Y ahora estoy aquí, en un programa de entrevistas de estos que te sientan en un sofá y te dicen que te sientas en tu casa pero me siento en lo opuesto a estar en casa. Me siento en un zoo y yo soy un mono al que tirar cacahuetes a cambio de un baile.

Y ha llegado el momento inevitable. Me ha pedido que diga la frase recurrente. El público está coreando y yo me siento en un bucle continuo desde hace ni sé el tiempo. Creo que acabaré mis días diciendo esa puta frase. Lo pondrán en mi lápida.

Si no hubiera tomado todos estos martinis podría lidiar con ello. Casi me daría igual. Pero parece ser que el vaso se ha desbordado. Así que, bueno, quieren espectáculo, ¿no? Quieren la puta frase ¿no?

Pues tendrán espectáculo.

Me levanto y me empiezo a acercar lentamente al presentador. Veo cómo su rostro vira a cámara lenta, percibiendo un rayo de duda y estupor en sus ojos. Se empieza a hacer el silencio.

¿Quieres la frase? La tendrás. Y más cosas.

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