fbpx Skip to main content
microrrelato

#186

By 5 julio, 2021noviembre 30th, 2021No Comments

Corro con el corazón a punto de escapar por mi garganta. Corro como si la vida me fuera en ello. Pero es que la vida me va en ello.

A pocos metros, una jauría, o más bien manada, de unas diez sombras indistinguibles que formaban un ente uniforme, bravucón y supurante de odio me persigue. Si se hubiera visto la escena desde la distancia, seguro que se asemejaría mucho a esas pinturas en las que una jauría de perros corre tras un ciervo asustado.

Ahora yo soy el ciervo y puedo hasta oler el aliento de mis perseguidores. Oigo sus gritos. Oigo lo que van a hacerme.

No soy una víctima al azar, soy un objetivo claro. Uno muy fácil de identificar.

Creo que estoy al límite de mis fuerzas, pero no puedo parar de correr. Nunca he dejado de correr, ni de esconderme. Aprieto tanto los dientes que mi boca sangra. Ni siquiera lo noto. Solo siento el miedo que tengo y que me hace correr, más allá del límite de mis fuerzas.  Ahora sería el momento en el que apareciera un superhéroe a rescatarme. No puedo creer que piense estas estupideces en este momento. No hay superhéroes.

“No hay estrellas en el cielo que velen esta noche por mí.”

Ojalá ser una gacela, en vez de un ciervo asustado.

Sigo huyendo. Siempre, huyendo.

 

 

Leave a Reply

2 × 3 =