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microrrelato

#117

By 27 abril, 2021junio 10th, 2021No Comments

Lucía se miró al espejo y contempló su cuerpo, preocupada. Sin duda se había metido en un gran problema. No sabía con quién hablarlo. ¿Con sus amigas? Eva estaba bastante desaparecida, más preocupada en quedar con Bruno y enrollarse en cualquier descampado que en estar con ella. Bruno le caía como un puñetazo en la cara.

Gemma también estaba un poco ausente, pero era sobre todo porque le habían caído seis y sus padres prácticamente la habían encerrado en su cuarto. No podía ni usar el móvil.

Tampoco tenía ganas de hablar de su problema por ahí. Pero la verdad es que estaba muy agobiada.

Sabía perfectamente cuando había empezado todo. Fue aquella noche que tuvo ese sueño tan extraño, donde aquel ser de luz y esos ojos llenos de infinito le había hablado con una voz que realmente no era una voz, eran más bien como millones de voces y que días después seguía resonando en su cabeza.

Después de aquello se había empezado a sentir extraña, como si no fuera ella. No del todo. Como si ese ser no se hubiera ido del todo. Era difícil de explicar y Lucía no lo había hablado con nadie. No quería que la tomaran por loca.

Y además, era solo un sueño.

Y luego vinieron las nauseas y el asco a ciertos olores. Y pasaron los meses y empezó a preocuparse porque no le bajaba la regla y su barriga estaba empezando a hincharse.

Y aquello sí que era imposible. No podía estar embarazada. Y lo sabía perfectamente porque todavía no lo había hecho. Había hecho cosas con Javi, le había magreado las tetas y todo eso, pero hasta donde ella sabía, eso no te dejaba embarazada.

Notó su vientre abultado delante del espejo. No podría disimular por mucho más tiempo, el cambio de peso era ya bastante evidente y a pesar de su ropa holgada, no faltaba mucho para que todo el mundo se diera cuenta.

¿Cómo podría explicarlo a sus padres? ¿Y a Javi?

“Pues no lo sé, me quedé embarazada en sueños”. Se puso a llorar, de la angustia.

Y eso que había obviado un detalle todavía más demencial e increíble.

El ser de luz de sus sueños no estaba solo cuando empezó a hablarle.

En el hombro llevaba una especie de pájaro. Parecía una paloma.

 

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