Cocotte Minute
CARTA #36
DIBUJAR MAL, EL PASILLO INFINITO Y EL OTOÑO DE LAS CALABAZAS
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Viernes, 6 de noviembre de 2026

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Collage digital. Ilustración personal (2026).

Mientras escribo suena la canción Caribbean Blue de Enya

Hola;

Espero que estés bien, muy bien o, al menos, mejor que desde mi última carta.

¿En serio está finalizando 2026? ¿Qué ha pasado? ¿Y dónde he estado yo todo este tiempo? Porque tengo esa sensación —no sé si a ti te pasa también— de que ha pasado como una exhalación. No sé si es porque han pasado demasiadas cosas este año y llega un momento en que disocias un poco y las vas olvidando, al igual que un corredor de 1.000 metros vallas va obviando el obstáculo que acaba de superar porque está centrado en el que está a punto de sortear.

Estas semanas, como te habrás dado cuenta en las cartas, estoy reflexionando mucho sobre la creatividad, mi manera de afrontarla y, en general, cómo todos nos enfrentamos a ella: generándola, disfrutándola o intentando evitarla (sí, claro que hay más de uno que es así, se me ocurren algunos candidatos a la Moncloa, sin ir más lejos). Este es un tema del que llevo reflexionando desde que terminé mis estudios. Durante ellos, curiosamente, no me cuestionaba nada; supongo que sería la edad.

Conforme empecé a tener mayor actividad laboral y a sufrir bloqueos creativos, sentí la necesidad de estudiar cómo esta funcionaba y cuál era mi relación con ella. Por el camino he aprendido muchas cosas. La más importante: que tienes mucha más creatividad de la que crees.

Sí, tú.

El otro día recibía el correo de un alumno que decía que no tenía talento creativo ni artístico porque no había nacido con esas cualidades. Yo estoy muy en desacuerdo con esa afirmación. Aunque puede que exista cierta predisposición natural hacia una disciplina, esta no es determinante para ser competente en ella.

Al estudiar Bellas Artes, vi a gente con habilidades técnicas pasmosas en pintura, dibujo o escultura no hacer nada medianamente interesante, mientras que tengo compañeras y compañeros de carrera que se han labrado una exitosa trayectoria sin tener grandes capacidades en ese aspecto. Esto se debe a que el baremo menos importante no es la habilidad técnica, sino lo que se hace con ella.

Mi afirmación parte de que, si recordamos cada uno nuestra infancia, rara será la persona que no haya dibujado como entretenimiento o juego. Casi todas y todos lo hemos hecho. Y llega un momento en el que surge un concepto que cercena toda capacidad creativa: el "dibujar bien" y el "dibujar mal", una segregación basada únicamente en una vara de medir técnica, normativa y —por qué no decirlo— totalmente obsoleta.

Dejamos de dibujar porque nos inculcan que esta, como otras actividades lúdicas, debe tener un objetivo y, a ser posible, un beneficio. Y, si puede ser todavía más, un beneficio material o económico. Con otras actividades no ocurre: nadie te pregunta por qué vas al gimnasio si no vas a convertirte en atleta profesional. Sin embargo, si empleas tu tiempo libre en dibujar (o en hacer música, que ahí pasa mucho también), es muy probable que te pregunten algunas gentes por qué lo haces si no vas a ganar nada con ello.

Como si hacerlo de por sí no fuera suficiente. Pues para todos ellos: de entrada, crear algo que antes no existía, por mínimo que sea, no cambia al mundo, pero te cambia un poquito a ti. Puede ser una vía de expresión, incluso terapéutica. Puede ser un vehículo lúdico, como hemos comentado. Y también es posible que, al compartir algo que has hecho, otra persona conecte con ello y le ayude, divierta o emocione de alguna manera. ¿Parece poco?

En frío parece absurdo pensar lo contrario, ¿verdad? A todo esto ayuda un sistema social y educativo cada vez más enfocado en languidecer y dejar morir las materias asociadas a las humanidades, entre ellas la formación plástica y artística. Elucubraba sobre las razones para ello en mi anterior carta, no sé si lo recordarás.

Dejamos de dibujar porque nos da pudor equivocarnos, hacer las cosas de manera diferente a lo establecido o fuera de lo que está "aceptado". Y ese pudor es el mayor asesino de la creatividad.

Como de niños dejamos de dibujar, la creatividad se atrofia. No solo al dejar de dibujar, también al dejar de jugar o, mejor dicho, al comenzar a hacerlo de forma pasiva. Mientras tanto, nos venden en paralelo que, para realizar labores creativas o artísticas, hay que nacer con un "don". Este gen creativo está muy relacionado con seguir colocando al artista o al creador en un pedestal, como si lo que hacen fuera algo excepcional.

La creatividad no es ni más ni menos que resolver un problema de manera poco obvia, desde un punto de vista original o de una forma alternativa a la solución usualmente establecida, pero que no por ello es menos efectiva. Y conseguir esto, como te decía, no tiene por qué ser innato; es algo que se practica y se ejercita mediante la observación, el análisis, las conexiones entre conceptos a priori lejanos, y la prueba y el error.

"Si yo fuera un taxista y mi coche se rompiera, necesitaría abrir el capó, mirar el motor por mí mismo para entender el problema y arreglarlo. Estudiar la magia y la estructura de la mente fue exáctamente eso para mí."

Alan Moore

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Este dibujo lo hizo mi sobrino Jaime cuando tenía unos 6 años y ma la regaló en mi cumpleaños. Sigue siendo una de mis ilustraciones favoritas. No necesita más para transmitirme una emoción, por su significado dentro de su radical sencillez. No sobra ni falta nada. No os puedo contar qué significa, porque es un secreto entre los dos. 

Me he dado cuenta de que uno de los motores de la creatividad es la curiosidad. Es lo que hace que un niño despiece un juguete mecánico solo para ver cómo funciona, pero también es lo que te empuja a probar soluciones nuevas. La curiosidad es una respuesta al aburrimiento, pero para que surja, te tienes que aburrir, claro. Y nuestro mundo está cada vez más diseñado para que esto no ocurra: hiperestimulados por un lado, apáticos al mismo tiempo. Es una mezcla rara, pero al sistema le funciona, porque todo lo que sea pasivo le encanta.

Y no hay nada pasivo en ejercer la creatividad. Da igual que sea pintar un cuadro, modelar piezas de cerámica o jugar una partida de rol (de las de verdad: lápiz, papel y unos pocos dados, no con figuritas, dioramas y proyecciones en tabletas).

Hay actividades que pueden parecer pasivas, como leer que también son muy estimulantes para la creatividad, ya que implica que tu cerebro imagine, proyecte y convierta las palabras escritas en algo vivo en tu cerebro. 

Y cuando decides dedicarte profesionalmente a labores creativas, te das cuenta de que precisamente tus habilidades no definen tu creatividad; por eso te decía que no son tan importantes en un proceso. Lo que la define son tus limitaciones, tanto las propias como las externas.

Lo importantes es sortear lo que no te es posible hacer, ya sea por pericia, tiempo o presupuesto. Eso es lo que activa todos los engranajes creativos para buscar soluciones. Porque, la verdad, es fácil crear algo con un presupuesto ilimitado; lo verdaderamente desafiante es hacerlo con muy pocos recursos.

Me hace mucha gracia ver anuncios de "no pongas límites a tu creatividad" acompañando a tal o cual herramienta (normalmente esto lo usan mucho las malditas herramientas de IA generativa), cuando precisamente lo más estimulante para la creatividad es una limitación.

Ser creativo es hacer una cena con las cuatro cosas que tienes en la nevera. Ser creativo es improvisar un plan cuando se ha cancelado el que tenías previsto. Ser creativo es confeccionar un disfraz low cost para una fiesta con amigos. Hay muchísimos ejemplos en los que el cerebro se pone en modo creativo, solo que no identificamos esos actos como tales.

También me hace gracia ver tantos talleres de creatividad que intentan volver a enseñarte a pensar como un niño (lo que llaman pensamiento lateral, etc.), después de tantos años currando el sistema para que dejes de hacerlo.

Todo este pensamiento ha coincidido con el tráiler de un videojuego que vi el otro día y que me pareció maravilloso, porque creo que resume de manera bastante gráfica todo esto que te he comentado. Cómo estará el percal con las IAs para que el tráiler de un videojuego me haya emocionado.

Pero así ha sido.

El único "dibujar mal" que existe es no dibujar. Ojalá, si no lo haces ya, vuelvas a hacerlo. O a practicar cualquier otra actividad creativa, da igual. Simplemente por diversión, sin ninguna pretensión. Es más, vaticino, por culpa (o mejor dicho gracias) a las IAs, que vamos a tener una gran reivindicación de las cosas intrínsecamente humanas. Y nada más humano que esto. 

Haz cosas, pero hazlas tú. Estoy absolutamente convencido de que no te arrepentirás.

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Francis Bacon posa sentado en su estudio en 1957, en una célebre fotografía tomada por Douglas Glass.

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EL AUTOBOMBO

La semana pasada tuve que hacer una farragosa migración de mi web a un nuevo Hosting, lo cual me llevó más tiempo del esperado, por lo que no hubo actualización de Cocotte Minute. 

Los precios de los alojamientos web se han disparado y me ha obligado a cambiar del que tenía 15 años después de adquirir el alojamiento, un daño colateral más debido a este nuevo paisaje de encarecimiento de la energía, carencias de hardware, etc... adivinad de dónde nace el problema. Es un poco como si el problema de la vivienda se hubiera filtrado también al mundo virtual. 

Pero bueno, esta semana publico una nueva historieta de Lazaretto Island, con más nuevos personajes que irán teniendo más relevancia a lo largo de la serie. He de decir que esta historieta nace, en parte, de una anécdota personal real. Y hasta aquí puedo leer. Y tampoco voy a pasar por alto que el personaje de Tony Braguetta está inspirado en el personaje creado por Jan Terencio Corneta, el manager de la banda Cachabolik Blues Rock que protagonizaban un tebeo de Superlópez con el mismo título al que le tengo mucho cariño. ¡Espero que la disfrutéis!

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UNA PELI

Pues de nuevo toca una película ambientada en Japón, como la última que recomendé. No tenía ni idea sobre ella antes de ponerla, y fue un poco porque en Filmin la habían catalogado como "terror liminal" y, como ya te conté en una carta, a mí todo lo liminal me flipa. 

Y como estamos en plena "spooky season", que mejor que recomendar un poco de terror (no mucho, he de decir).

El caso de Exit 8 es que, al igual que Backrooms parte de una adaptación de un fenómeno de culto de internet, pero esta vez en un videojuego japonés indie del mismo título. De hecho, la película recrea en detalle el escueto escenario del juego, un loop infinito en un pasillo del metro de Tokyo. 

Una película que, al igual que hacía la peli que Ken Parsons, parte de una premisa mínima y muy sencilla para construir una historia con muchas capas, siendo, al final una lúcida crítica a la asfixiante rutina de la sociedad japonesa actual y de nuevo a la falta de responsabilidad masculina en las relaciones, algo de lo que ya trataba también la película de A24. Todo eso en un pasillo de metro que da para muchísimo. 

Muy recomendable si te gusta este tipo de tendencias y un tipo de terror diferente como a mí, que todo lo que lleva pasillos infinitos me parece bien. 

Ver en Filmin. 

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UN DISCO

He de admitir que Smashing Pumpkins son una de las grandes fuentes de inspiración de Lazaretto Island, debido sobre todo a su caótico historial de broncas entre sus miembros. Tener a un tipo con un problema patológico de ego como Billy Corgan no ayuda, pero en esa ridiculez se encuentra también mucha diversión, para que negarlo Creo que a muy poca gente le importa ya lo que haga o deje de hacer ese muerto viviente que es actualmente el grupo, con operas rock y discos insufribles, pero a su vez, reconozcamos que su legado hasta el año 2000 (año de publicación de Machina: The Machines of God) es bastante impecable aunque el exceso de ambición (y exceso de tracklist también) de Corgan siempre les jugara a la contra. Porque sí, opino que a casi todos los discos de los Pumpkins les sobran 2 o 3 canciones. 

Para mí, Adore, es un disco perfecto para el otoño y un atardecer plomizo, como el de hoy. Hay algo muy reconfortante en este disco y genera un ambiente muy especial. Puede que tenga algunas de las composiciones más bellas de Corgan, como ocurre con (en mi opinión) la mejor canción del disco: Once Upon a Time. 

Quizá fuese porque el grupo, al perder a su batería durante un tiempo (por estar involucrado en una sobredosis que llevó a la muerte al teclista de la gira anterior), decidió cambiar el formato de banda de rock para realizar algo más introspectivo y pausado, y... sé que no es opinión de muchos de sus fans, pero ojalá se hubieran quedado ahí, porque tanto los arreglos electrónicos como acústicos (mis momentos favoritos de Mellon Collie and the Infinite Sadness ya eran canciones en ese ambiente) les sentaron de maravilla. 

Un disco muy elegante, sofisticado y misterioso, con esa imagen de la banda con un toque vampírico y gothic chic que también les iba al pelo, no hubieran desentonado nada en "Solo los Amantes Sobreviven" de Jim Jarmush. 

No sé si es mi favorito, pero sí que puedo decir que es el disco de los Pumpkins al que más vuelvo, así que por algo será. 

Además, la foto que ilustra esta sección es, en mi opinión, la mejor fotografía que les han hecho a Smashing Pumpkins. Dime si no es puro otoño. 

Adore en Spotify

Y con esto me despido hasta la próxima carta. 

Gracias por leer y recuerda que si quieres comentarme algo, puedes hacerlo por redes sociales, por correo electrónico o en los comentarios de las publicaciones de Cocotte Minute, ya sea para comentar algo de mis proyectos o para realizarme tú alguna recomendación que deba tener en cuenta. Será genial poder leerte. 

Cuídate mucho.

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