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Mientras escribo suena Moments In Love de Art of Noise
(Sí, hoy es Viernes de Dolores por si no lo sabías).
Hola;
Espero que estés bien, muy bien o, al menos, mejor que desde mi última carta.
Ha comenzado la primavera y toca cambiar la cabecera de mi web (que es la ilustración que encabeza esta carta).
Esto me hace recordar que el otro día me tropecé con este video.
Obvia, por favor, el tono y (y la escenografía), que sé que puede producir rechazo (XD) y céntrate en lo que dice porque me resulta muy interesante y es algo que también había percibido desde temprana edad.
Siempre he sentido que al comenzar la primavera comienza también la época en la que me siento más creativo, que suele durar hasta junio (los peores meses para la creatividad, para mí personalmente, son usualmente los meses de verano, julio y agosto).
Estos meses de primavera experimento notablemente cómo mi cerebro burbujea imparable, maquina a toda velocidad y está mucho más activo. Irónicamente mi déficit de atención crece también exponencialmente, porque mi cabeza intenta dirigirse hacia 20 direcciones al mismo tiempo, un poco como pollo sin cabeza, lo cual es absolutamente contraproducente.
Creo que esta época (hasta que comience el ataque de las alergias sin compasión) es particularmente agradable. El día crece, el sol comienza a calentar, pero sin quemar ni resultar incapacitante. La naturaleza explota, exuberante y esto, obviamente afecta a los biorritmos. Curiosamente también es una estación en la que me siento particularmente cansado a nivel físico (no sé si existe la astenia primaveral, pero a mí, aunque no exista me afecta igual).
De hecho, agradezco el poder escribir esta carta desde una posición privilegiada, en un magnífico día soleado, con la puerta de la terraza abierta, inundado por la paz y el silencio del campo (no es silencio real, de hecho, todo está lleno del apacible sonido del canturreo de los pájaros) y la respiración profunda (a veces acompañadas de ronquidos) de mi perra Linda, que duerme despreocupada bajo el sol que baña la terraza.
El caso es que ese cambio con respecto al frío invernal hace que, a nivel interno, siempre me haya dado la sensación de que sea un comienzo de algo, un inicio de temporada. También me ocurre con la vuelta de septiembre (más a finales que a principio, coincidiendo con mi cumpleaños), por lo que la conclusión es que son más representativos de un cambio o un inicio los equinoccios que los solsticios.
Hace muchos años me di cuenta de que en este momento suelo estar más receptivo a los estímulos externos y pulsiones internas y eso puede interpretarse con lo que tradicionalmente se llama "estar inspirado". Y (creo) que ya te he comentado alguna vez que no creo en la inspiración.
Pero esto sería como solo salir de casa cuando no llueve. Te pierdes muchas cosas si solo reaccionas o haces cosas cuando te sientes así. Precisamente, practicar una disciplina creativa o artística te "entrena" a que esta fluya independientemente de las condiciones externas (situación personal, motivacional, anímica o física).
Aunque esta época parece ser propicia para la activación de la maquinaria de la creatividad, que esta solo surgiera en condiciones ideales sería absurdo (y es un ideal de artista burgués, elitista y acomodado con la que nunca he conectado). Eso implicaría que no hay un método, un sistema para tener ideas y llevarlas a la práctica. Y al final, cuando te dedicas a esto, tienes que intentar (aunque no siempre es posible) estar lo más activo posible aunque las circunstancias sean muy adversas.
Ya te comenté en una anterior carta que escribí algo en las peores circunstancias posibles. Cuando escribí esta carta, a finales de junio, en ella me cagaba en el calor. Y no sabía realmente que lo peor estaba por venir. Un mes después me encontraba en una situación personal bastante estresante, que hizo de este último verano un momento un tanto infernal, más allá del calor que padecimos. Y en estas circunstancias, o quizás debido a ellas, escribí del tirón el guión definitivo de mi Everest: "Hotel Noviembre". Un proyecto que llevo bastantes años ideando y que ha tenido múltiples arranques en falso, re-escrituras y reconversiones completas. Y de repente, simplemente escribí del tirón durante varios días el guión gráfico en un bloc de esbozo.
No eran las mejores circunstancias, ni el momento más idílico, pero mi cabeza entendió que bien como manera de canalizar mis pensamientos en ese momento o como evasión, era el momento justo.
Cuando lo terminé, leí lo que había hecho (no me permití revisar nada) y ahora que lo estoy pasando "a limpio" por así decirlo, he entendido de qué va la obra. No antes, ni cuando lo escribí. Lo entiendo ahora, al revisarlo.
Y es maravilloso comprobar cómo nuestras cabezas funcionan a distintas velocidades y planos. Es casi intimidante.
Hotel Noviembre llegará, no tengo ninguna duda. No sé ni cuando ni como, pero llegará. De entrada, para mí, lo más gordo (la narrativa) ya está hecha.
En definitiva, la primavera, a nivel creativo, es como tener el viento a favor en una travesía en barco. Pero eso no implica que sepas manejar la vela o que no puedas navegar con el viento en contra. Aquí lo que cuenta, como con todo en la vida, es navegar lo mejor que puedas en las circunstancias que tengas. Y si puede ser, llegar a buen puerto sano y salvo. |