Mientras escribo suena Striptease de FKA twigs
Hola;
Espero que estés bien, muy bien o, al menos, mejor que desde mi última carta.
Me he sentado a escribir esta nueva carta sin ninguna idea en mente. Es raro porque normalmente suelo pensar en cosas que me gustaría contarte, o al menos un premisa inicial. Pero, la verdad es que no he tenido tiempo en pensar en nada de eso, porque están siendo semanas muy absorbentes. Así que en esta carta, si te parece bien, te voy a contar lo que me pasa por la cabeza en este momento.
Está terminando febrero, el mes más corto del año y me ha dado la sensación de que ha durado el triple. Y yo me siento constantemente como si un trolebús me hubiera pasado por encima.
La sensación es la del inicio de mi corto de Disney favorito. Creo que sabrás perfectamente de lo que te hablo.
La verdad es que no me gusta nada la sensación de llegar a las 21:00 completamente derrotado y haciendo verdaderos esfuerzos por no dormirme. Y pensando en ello, dejando aparte el estrés diario, creo que si algo no ayuda a este agotamiento es la sobreestimulación mental que generan los dispositivos móviles (al final es la solución más fácil para tener entre manos, la que menos esfuerzo o voluntad requiere para llenar huecos a lo largo del día). He comprobado que paso una media de 3 horas visualizando el teléfono al día. No sé si te parece mucho o poco, pero a mí me parece una barbaridad.
¿Has comprobado cuánto tiempo pasas al día con el móvil y en que empleas tu tiempo con él?
Son 3 horas que podría estar haciendo algo, ya no productivo (no es un tiempo que realmente me quite de hacer cosas), si no... interesante o edificante. Porque la actitud ante el contenido de las redes sociales es la misma que tenía cuando pasaba horas haciendo zapping en mi adolescencia. Podríamos decir que los social media es una evolución exponencial de ese concepto. Ir saltando de un contenido en pequeños intervalos con la pulsión de ver algo nuevo o estimulante cada vez que arrastramos el dedo por la pantalla.
Es un tiempo que podría emplear mejor en leer, escuchar un disco (en escucha activa, no como fondo mientras hago otra cosa), hacer actividad física, jugar a videojuegos o ver alguna obra audiovisual en la TV. No meto aquí dibujar o hacer cosas creativas, que como te digo, esto es algo que sigo haciendo a diario y estar publicando a este ritmo lo constata (XD).
Pero el móvil me roba tiempo (un tiempo que supongo irá a parar a los habanos de los hombres grises) que podría emplear en un ocio más enriquecedor. Igual te resulta contradictorio que una pantalla sea una alternativa a otra, pero al menos, en una serie o película o juego voy a encontrar algo que me aporte algo. Algo estimulante de verdad, no solo un chute barato de dopamina. Porque desde luego, las redes sociales hace tiempo que dejaron de aportarme nada positivo en ese sentido.
Quiero recuperar estas 3 horas para otro tipo de ocio más interesante. Así que me he planteado hacer una desintoxicación al teléfono, o mejor dicho, a las plataformas de contenido. Creo que las voy a dejar para publicar y estar el mínimo posible en ellas. Porque por supuesto, esto lo trato como la adicción que es y me parece preocupante. Porque, como te digo, creo que está relacionada directamente con la sensación de agotamiento. Es como si estas redes se hubieran convertido en vampiros de energía.
Además, también está el componente de la sobreinformación. Tuve que dejar de seguir tanto la actualidad porque me hundía absolutamente. Es complicado seguir con tu vida cuando todas las conclusiones que sacas es que el mundo se está yendo a tomar por el culo a velocidad ultrasónica.
Vivir como vivimos una distopía constante es también bastante agotador. Es complicado hacer como que no pasa nada con la espada de Damocles de un sistema a punto de colapsar. No sé si alguna vez han mandado los buenos, pero sí sé es que rara vez (¿desde 1939?) ha habido tanto psicópata gobernando al mismo tiempo.
Y que el tipo más divorciado, rico y gilipollas del mundo sea la mando derechas del gobernante más gilipollas del mundo es la guinda del pastel. Es el acelerador que necesitábamos para tener un cóctel más explosivo todavía.
Literalmente.
Sigo limitándome bastante el acceso a la información, así que espero que el fin del mundo me pille un poco de sorpresa.
Y si pudiera ser, durmiendo. |